domingo, noviembre 07, 2004

Un Proyecto Alternativo de Nación, por Jaime Avilés

Tomado de la columna Desfiladero del periódico La Jornada (6 nov 04), luz sobre el tema:

Un proyecto alternativo de nación
-López Obrador presenta hoy su propuesta de gobierno
-Pemex y Fobaproa, los ejes de su plan económico
HOY, A LAS 11 de la mañana, en el Museo de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador presentará su nuevo libro -Un proyecto alternativo de nación: hacia un cambio verdadero-, que se convertirá sin duda en una herramienta de trabajo indispensable para el amplio movimiento social que por todo el país se está aglutinando en torno de su figura política. Publicado por Grijalbo, el texto de 162 páginas está dividido en 20 capítulos que integran una secuencia de propuestas de acción gubernamental concreta para establecer un nuevo contrato social y "pasar de la simple alternancia a la transformación profunda que México requiere". ESTE, POR EXTRAÑO que parezca a sus detractores y adversarios, es el sexto libro de la autoría de López Obrador, cuya obra cuenta con los siguientes títulos, en orden de aparición: Los primeros pasos (Tabasco, 1810-1867), que salió de la imprenta en 1984; Del esplendor a la sombra (la República restaurada, 1867-1876), que data de 1986; Tabasco, víctima del fraude electoral (1988); Entre la historia y la esperanza (1995), y Fobaproa, expediente abierto (1999). EGRESADO DE LA Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde obtuvo el grado de licenciatura con la tesis La formación del Estado nacional en México, López Obrador ha estudiado con vehemencia la historia mexicana, con particular interés por el siglo XIX, que hoy, en la mitad de la primera década del XXI, ha vuelto a ser nuestro tiempo debido a ese fenómeno que Antonio García de León llamó la "modernización arcaizante", impulsada por las supuestas "transformaciones estructurales" del neoliberalismo que -esta columna ha abordado el tema infinidad de veces- no consiguieron sino devolvernos al pasado con la mira puesta en el retorno a la Edad Media, como bien lo ha señalado Umberto Eco. LA TRAGEDIA DEL siglo XIX mexicano consistió en que después de la guerra de Independencia (1810-1821) el país vivió en un desacuerdo permanente consigo mismo, que se expresaba en las continuas pugnas entre liberales y conservadores por la definición de un proyecto nacional. A pesar de la zozobra reinante, la generación de políticos liberales que rodeó la gesta de Benito Juárez fue capaz de consumar, con la derrota de Maximiliano, lo que Justo Sierra describió como la "segunda independencia", y dio un paso extraordinario hacia la consolidación de un Estado moderno al sacar a la Iglesia del ámbito de los poderes terrenales y confinarla a la esfera de la espiritualidad. A LA MUERTE de Juárez, la dictadura de Porfirio Díaz canceló brutalmente la polémica sobre el proyecto de país que buscábamos, pero al mismo tiempo favoreció la maduración de las condiciones objetivas y subjetivas que detonaron el estallido revolucionario de 1910, cuyo aporte más trascendente fue el pacto social que, al cabo de más de un siglo de luchas sangrientas, se expresó en la Constitución de 1917. Ese fue el punto de partida que, décadas más adelante, gracias a las transformaciones auspiciadas por el general Lázaro Cárdenas del Río, hicieron posible un periodo de estabilidad política (marcada por un feroz autoritarismo) y de crecimiento económico sostenido, de 1954 a 1976. TRAS EL AGOTAMIENTO del proyecto revolucionario -que coincidió con el fin de la expansión económica mundial, fruto del pacto histórico global que en 1945 trajo consigo el desenlace de la Segunda Guerra Mundial-, los sectores dirigentes de México, bajo la batuta de Estados Unidos y las fuerzas del Consenso de Washington, procedieron a destruir el pacto social de 1917, cancelando sus dos pilares fundamentales: el derecho a la huelga (suprimido por Miguel de la Madrid) y la propiedad ejidal de las tierras agrícolas (liquidada, entre muchas cosas más, por Carlos Salinas de Gortari). Como consecuencia directa de tales atropellos, el país quedó a la deriva y hoy se debate, presa de una angustiosa incertidumbre, en busca de un nuevo pacto social. A eso intenta contribuir el nuevo libro de López Obrador. Pemex y Fobaproa
A GRANDES RASGOS, la estrategia de gobierno que propone el carismático tabasqueño es un tren que pretende marchar sobre dos rieles: utilizar los recursos del sector energético (petróleo, electricidad y gas) como palanca del desarrollo nacional (pp. 31-42) y reducir el costo de la enorme deuda pública del Fobaproa (pp. 157-158). A este respecto, apunta: "EN 1993, LA deuda pública era de 115 mil millones de dólares (27 por ciento del PIB) y, para fines de 2003 ascendía a 273 mil millones de dólares (43 por ciento del PIB). Aunque la mayor parte de este incremento tiene que ver con el Fobaproa, también hay otros hoyos negros como los Pidiregas, el rescate carretero y los créditos incobrables de la llamada 'banca de desarrollo'. El rescate bancario ha tenido un costo de 800 mil millones de pesos y, de 1995 a la fecha, se han destinado más de 312 mil millones de pesos del presupuesto público tan sólo para pagar una parte de los intereses." POR ESO, AGREGA: "Es urgente abordar con responsabilidad tan delicado asunto. Es necesario reducir el costo de esa deuda y no continuar afectando con desmesura el presupuesto federal, (pero) la renegociación (de esa deuda) debe basarse en la capacidad de pago del país, (estableciendo) un balance entre los recursos que pueden destinarse al servicio de la deuda y las necesidades de inversión para el desarrollo económico y social del país". CONTENER LA HEMORRAGIA del Fobaproa por donde se nos va la vida cada año, sería sin embargo una acción aislada si el país no acude al rescate del sector energético. "A partir de 1983, los tecnócratas del gobierno -recuerda López Obrador- redujeron la inversión en Pemex al mínimo: ésta pasó de 2.9 por ciento del PIB en 1982 a 0.53 por ciento en 2002. También la inversión en electricidad disminuyó de 1.2 por ciento del PIB en 1982 a 0.38 por ciento en 2002. Es decir, en ese periodo, la totalidad de la inversión pública federal en el sector energético cayó de 4.12 a 0.92 por ciento del PIB." ¿A QUE ATRIBUYE usted esta desinversión acelerada? López Obrador no lo dice en su libro, pero el motivo salta a la vista: el propósito de dejar caer el sector energético está en relación perversamente proporcional a los planes salinistas de privatizar tanto Petróleos Mexicanos (Pemex) como la Comisión Federal de Electricidad, empresas sin las cuales México dejaría de ser un país viable para convertirse en un mero proveedor de materias primas. LOS RESULTADOS VISIBLES de esta política depredadora, inaugurada por De la Madrid y prolongada por Fox ("gracias a Dios y a Zedillo"), afectan, antes que nada, a nosotros los consumidores. Escribe López Obrador: "En México, la gasolina, la electricidad y el gas cuestan más que en Estados Unidos. En febrero de 2004, el litro de gasolina sin plomo estaba aquí en 6.07 pesos y, al mismo tiempo, en San Antonio, Texas, valía 4.34 pesos, casi 40 por ciento menos. El kilovatio de electricidad para uso comercial en México costaba 94 centavos y en Estados Unidos 44. Y el gas LP para uso doméstico allá costaba 1.59 pesos por litro y en nuestro país 3.54". ANTE ESTO, LOPEZ Obrador propone 10 medidas para aplicar "una nueva política" en este renglón: 1) considerar al sector energético como un todo; 2) aumentar el número de pozos productivos para explotarlos de modo racional, pensando en la preservación del medio ambiente; 3) mantener estables las reservas probadas, a una tasa de 100 por ciento de reposición; 4) priorizar la extracción de gas natural; 5) modificar la tendencia a exportar crudo e importar productos petroquímicos, que se pueden obtener en México, destinando más petróleo y gas a las refinerías, que deben ser modernizadas; 6) fortalecer la investigación científica en la materia; 7) mejorar la administración y erradicar la corrupción en las empresas del sector energético; 8) definir una renta fija en el pago de impuestos de Pemex al gobierno, que hoy es desproporcionada; 9) transparentar la deuda de las empresas energéticas, y 10) no privatizar el sector jamás, pero no impedir la participación de inversionistas nacionales sin violar el marco jurídico vigente. Las grandes lagunas
UN PROYECTO ALTERNATIVO de nación es, ante todo, una propuesta deseosa de contribuir a la definición de un diagnóstico profundo de las nuevas prioridades del país, una tarea ineludible sin la cual no podremos avanzar hacia el nuevo pacto social que tan urgentemente necesitamos. López Obrador expone, en este plan de 20 puntos, directrices para abordar problemas esenciales como los del crecimiento y la generación de empleos en el marco de una nueva estrategia económica, que comprenda un impulso sin precedente a la industria de la construcción, se ciña a una política nacional de vivienda, reactive el crédito bancario a la gente, fomente la industria de punta, articule el sector de las maquiladoras a la economía del país con nuevas reglas de juego; relance el turismo y las actividades pesqueras, y privilegie a las pequeñas y medianas empresas para multiplicar las actividades productivas y fortalecer la economía popular. QUEDARAN PARA OTRO Desfiladero sus propuestas relativas al rescate del campo, el reconocimiento de los derechos de los pueblos indios, la educación, la cultura, el desarrollo social, la política exterior y tantas facetas más de su proyecto de gobierno. Pero habrá que insistir, con igual entusiasmo, en las grandes lagunas de este trabajo, que en la introducción del libro invita a sus lectores a "enriquecerlo significativamente" con las "indispensables aportaciones de su experiencia concreta". Así, añade, "cuando llegue el momento dejará de ser una propuesta y se convertirá en un programa para la transformación y el engrandecimiento de México".
desfiladero2004@yahoo.com.mx y http://www.plandelos3puntos.org/