domingo, noviembre 07, 2004

México 2004, la Lucha por el Poder, Tarea: identificar a que bando pertenecen

México 2004, noviembre, la lucha por el poder en un punto álgido, la tarea es identificar a que bando pertenece cada personaje y/o actor político, solo hay dos bandos, les comparto el artículo de José Fernández Santillán del periódico El Universal (6 nov 04)

¿Quién tiene el poder?
ANTE la cantidad de noticias que nos llegan cada día en relación con las disputas y escándalos protagonizados por funcionarios y políticos, signo inequívoco del deterioro de nuestra vida pública, uno se pregunta: ¿qué está pasando en México? Y no es que en el pasado hubiésemos estado exentos de conflictos y malos manejos; pero había, por lo menos, un cierto orden en el que sabíamos a qué atenernos. Había una lógica explicativa aunque esta fuese piramidal: en la cúspide el presidente de la República acompañado por un Partido Revolucionario Institucional hegemónico y, como soporte inmediato, una élite a la que Frank Brandenburg, en su libro La construcción del México moderno, llamó "la familia revolucionaria". En el seno del clan se arreglaban las desavenencias y se armonizaban los intereses representados en su interior. Allí concurrían líderes obreros, campesinos y populares, junto con los funcionarios más connotados del sexenio y dirigentes empresariales. Así caminó el país durante décadas. El contraste no puede ser más marcado en comparación con lo que hoy ocurre: el Presidente ya no ostenta el poder omnímodo que alguna vez tuvo; el PRI dejó de campear abrumadoramente sobre los demás partidos políticos, y el grupo gobernante perdió el monopolio de la representación y de la toma de decisiones. Ahora el Presidente convive con el contrapeso de un Poder Legislativo plural; el Revolucionario Institucional ha visto modificado el antiguo marco en el que se desempeñó como partido dominante para ceder terreno a un juego de partidos mucho más competido. A todo esto debemos agregar la presencia de muchas élites nacionales y regionales en disputa por espacios de acción en la vida política y social. Nada tendríamos que objetar en torno a esta nueva fisonomía plural que desbancó al autoritarismo de viejo cuño. Sin embargo, en honor a la verdad, el desvanecimiento del antiguo régimen no ha dado lugar a un orden democrático en el que conozcamos y practiquemos reglas de carácter horizontal. Hay un desbarajuste en el que es complicado descifrar lo que está sucediendo. Priva una confusión anarquizante. Por aquí y por allá constatamos la sobrevivencia de esquemas y comportamientos propios del pasado. Eso se entrelaza, contradictoriamente, con la aparición de signos alentadores como la variedad de opciones políticas junto con la apertura en la difusión de ideas. En medio de todo esto se ha creado un magma del que nadie sabe qué cosa saldrá. Como que cada fuerza tiene su propia realidad y verdad. Escudriñando en este panorama por demás turbio, alcanzamos a deducir que alguien está sacando raja de la situación. Si es verdad que el poder político, como la energía física, no se crea ni se destruye sino sólo se transforma, entonces en algún lugar está depositado el eje de ese poder que se oculta en las sombras. En mi opinión, existe un grupo compacto que sigue manejando muchos hilos del poder y del dinero en este país. Y ese grupo nada tiene que ver con las intenciones democráticas que animan a muchos mexicanos. Es una camarilla que se consolidó a principios de los años 80. Desbancó del mando a la mencionada "familia revolucionaria" y su modelo de desarrollo intervencionista, para implantar el modelo del libre mercado que sigue vigente. La alternancia no los tocó ni afectó. Sus redes se extienden desde las instituciones públicas, principalmente las dedicadas al ramo económico-financiero, hasta consorcios empresariales pasando por ciertos gobiernos estatales, e incluye el lazo entre algunos grupos priístas y panistas para los cuales sigue siendo válida la carta de intenciones firmada por ambos partidos a fines de octubre de 1989. Obviamente, esta élite tecnocráticofinanciera tiene los ojos puestos en la sucesión presidencial. Un candidato afín a sus intereses mantendría la estructura de poder que aquí hemos descrito. Eso explica, al menos en parte, la fuerte reacción en contra de cualquier alternativa que le pueda significar la pérdida del poder político y la continuación del modelo neoliberal. Dicho de otro modo: la disputa de poder que se está escenificando sobre nuestras cabezas encuentra su explicación en la lucha entre grupos políticos que abanderan proyectos divergentes entre sí. Las rivalidades y los escándalos que testificamos diariamente en una primera impresión están desconectados y corresponden tan sólo al ambiente de confusión imperante. En una segunda lectura, sin embargo, tales hechos corresponden a una lucha sorda y sin cuartel perfectamente explicable mas no justificable en este ambiente en el que de ninguna manera ha sido posible establecer reglas democráticas que regulen la competencia por el poder. Este "cuello de botella evolutivo", como lo llamó Danilo Zolo en su libro El principado democrático, es la herencia de una perspectiva política y económica que concentró los recursos y las decisiones en un puñado de individuos y grupos. Ese es el andamiaje que debemos desmontar para dar curso a un verdadero y propio sistema de gobierno democrático. El asunto apremia para disipar las grandes tentaciones restauradoras de las que se oye hablar cada vez más a menudo y para salir de la asfixiante degradación política en la que nos estamos deslizando. josferna@itesm.mx Director del Centro de Investigaciones en Humanidades del ITESM-CCM