jueves, noviembre 18, 2004

La Corrupcion es un ser vivo, Los Videoescandalos forman parte de su Inmunología...

Pues si, chequen que les pasa a los que pretenden alterar losvicios de la corrupción,.... bueno ahora veamos
la opinión de un cercano a AMLO...

México D.F. Jueves 18 de noviembre de 2004 . La Jornada.
Martí Batres Guadarrama
Andrés paró a Ahumada. ¿Fox hará algo en su casa?
Puede parecer extraño, pero el escándalo de los videos no se de-sató por permitir la corrupción, sino por perseguirla. Como dijo el propio Carlos Ahumada: sus negocios con el gobierno de la ciudad se realizaban desde hacía 13 años, antes de que llegara al gobierno López Obrador, y nunca había tenido problemas. Ciertamente, lograba sus contratos, cobraba por servicios reales o ficticios, hacía sus propuestas, alcanzaba sus fines, crecían sus negocios. Tenía, pues, su modus operandi desde hacía mucho. Nadie lo paró antes. Tal vez nadie lo detectó. Tal vez no hubo quien lo quisiera parar. A lo mejor no podían hacerlo. Acaso encontró más aliento que freno. Si vamos más allá, veremos que nadie quiso o pudo pararlo antes. Y, en cambio, encontró padrinos y apoyos en el poder. Llegó al país procedente de Argentina y se quedó ilegalmente. Falsificó acta de nacimiento en 1979 para aparecer como mexicano. Luego falsificó su cartilla militar en 1982. Más tarde falsificó un acta de matrimonio en 1984. Ese mismo año obtuvo pasaporte con datos falsos. En 1987 despojó a la familia Sanabria de sus terrenos en Amecameca. En 1989 se hizo de una mina, actividad que sólo podían realizar nacionales en aquel entonces. Nadie lo detectó, nadie lo paró. Al caminar la administración de López Obrador en el Distrito Federal comenzaron a llamar la atención sus contratos multianuales y otro tipo de relaciones extrañas e irregulares. Se le empezó a ubicar, se le comenzó a conocer, y a sospechar de él. La desconfianza creció a tal grado que el Gobierno del Distrito Federal prefirió declarar en 2002 desierto el concurso de los segundos pisos del Periférico antes que entregarle la realización de la obra. Al mismo tiempo, el Gobierno del Distrito Federal cancelaba contratos multianuales de las empresas de Ahumada e investigaba si las obras contratadas efectivamente se realizaban. Ahumada buscó entonces reconstruir sus vínculos de protección en el gobierno de la ciudad. Ofreció "ayudas", pidió favores y financió a posibles interlocutores. Y grabó todo. Sus esfuerzos fueron vanos. El gobierno capitalino siguió sus investigaciones y encontró en la delegación Gustavo A. Madero obras no realizadas, pero sí cobradas. Se procedió a detener y encarcelar a funcionarios y empresarios involucrados. Ahumada respondió con los videos. Hoy están en la cárcel y bajo proceso Ahumada y los funcionarios que quiso usar para reconstruir sus redes y negocios. No pudo. La jefatura de Gobierno no se prestó. Ahumada siempre encontró las vías para torcer la ley, para falsificar, para defraudar, para comprar, para corromper, para someter... hasta que se topó con López Obrador. Con el Gobierno del Distrito Federal no pudo, aunque lo intentó. Nadie lo había parado, pero ahora sí fue detenido en seco. Con videos o sin videos, su modus operandi no tenía futuro en el Gobierno del Distrito Federal. ¿Podrá Fox hacer algo parecido con sus propios demonios? No lo creo. Ni se ve que quiera, ni se ve que pueda. No tiene la voluntad ni la fuerza. Pero, sobre todo, no tiene el propósito de enfrentar a los "hombres de negocios" que se han adueñado del país a través de crímenes financieros atroces, frente a los cuales los videos de Ahumada serían caricaturas para niños. Para Fox sí hay intocables. Es más, todos lo son, porque nadie, absolutamente nadie del ámbito federal ha pagado con cárcel los delitos de corrupción que ha cometido. Esos señores, los clones de Ahumada, los que devolvieron 13 mil millones de pesos de impuestos a Jugos del Valle, los que ordenaron pagar mil 300 millones de indemnización a los Ramos Millán, los que autorizaron que los dueños de Banamex no pagaran impuestos por la venta de ese banco, los que autorizaron a los bancos diferir impuestos, los que incluyeron autopréstamos fabulosos en el Fobaproa, los que financiaron la campaña de Roberto Madrazo en 1994, los que triangularon los recursos del extranjero para los Amigos de Fox, los que convirtieron la Lotería Nacional en la financiadora de Vamos México, los que autorizan los contratos de servicios múltiples de Pemex a empresas extranjeras, ellos, todos ellos, no han tenido que rendir cuentas ni someterse a la transparencia. Esos son los amigos del gobierno federal. Lo cierto es que sólo en el gobierno federal todavía no se aplica la ley sin distinción.